A contrapié, bajo las nubes que se ciernen sobre su trayectoria liguera y en la antesala de un partido trascendental en apenas tres días ante el Albacete, se presenta esta noche el Alavés en Balaídos con la posibilidad de colarse en los octavos de final de la Copa. Una opción que el empate a cero del encuentro de Mendizorroza deja abierta -cualquier igualada con goles clasifica a los albiazules-, aunque el potencial del Celta y, sobre todo, las pobres sensaciones albiazules en los dos últimos partidos parecen enturbiar.
Al Alavés le corresponde hoy iniciar un proceso de recuperación anímica y futbolística que, más allá del resultado final de la eliminatoria, le permita recobrar la autoestima perdida en las visitas a Alicante y Salamanca, saldadas con seis goles y cero puntos. Aunque se trate de otra competición, el conjunto albiazul necesita volver a esa concentración, disciplina e intensidad del inicio del campeonato.
Como ya sucedió en el encuentro de ida, la alineación alavesista queda condicionada por la escasez de efectivos en la zona defensiva con las lesiones de Carreras, Edu Alonso y Coromina. Por este motivo, los técnicos deberán utilizar una zaga con un mínimo de dos futbolistas titulares. Ardouin continuará bajo los palos en la Copa y Brandán y Mateo pueden ser los que repitan respecto al pasado domingo. Gaspar podría completar el centro de la defensa y Uranga regresar al lateral derecho.
Miguel Pérez
En la zona ancha, la idea de los técnicos es que Astudillo y Lacen se repartan los minutos para no sobrecargarles para el duelo ante el Albacete. Uno de ellos entrará en el once inicial y Wesley cubrirá la segunda plaza.
A partir de ahí, Gabri y Thiago Gentil continuarán como titulares en este torneo por las bandas. Thiaw y Rubén Navarro se repartirán las posiciones de ataque. Si el nuevo fichaje, el centrocampista Miguel Pérez, entra al campo en la segunda parte -lo que parece muy probable- será la gran novedad albiazul apenas un día después de confirmarse su contratación hasta el final de la temporada.